Localidad de Castilla la Mancha provincia de Ciudad Real dedicada a la agricultura con una buena producción vinícola, situada en el borde occidental del Campo de Montiel cuyo emplazamiento en un cerro aislado a 862 m. de altitud tiene un notable interés.

A uno de sus lados, en la cercanía del núcleo urbano sobre alto cerro, hay un castillo de origen musulmán hoy en ruinas. Los árabes, considerando su situación estratégica, construyeron un castillo y por lo rojo de su terreno le dieron en llamar "Ahmuh" o "Alhumrah", que significa "la roja". A él se accedía por un camino amurallado que estuvo unido a las defensas fortificadas de la ciudad. Tras la reconquista en 1.212 por Alfonso VIII recibió el nombre de "Alfambra", y de ahí "Alhambra".

Es un pueblo cargado de historia, fue célebre en la España antigua por ser un punto importante de cruce de vías romanas y en sus cercanías se conservan restos de calzadas y numerosos hallazgos romanos en los yacimientos de la Masegosa y los Palacios. Se cree que es la antigua Laminium, aunque eipigráficamente aparece como Anensemarca.

En su término ya existía la célebre cantera de piedras de afilar; Plinio las detalla como las más famosas y estimadas. Por la parte de poniente han aparecido sepulturas abiertas en piedra y otras con ladrillos y argamasa, vestigios de un acueducto e indicios de anfiteatro o circo.

Tras la victoria de las Navas de Tolosa por Alfonso VIII se dió un paso importante a su repoblación. Este rey premió la valiosa ayuda que le prestaron los Caballeros de la Orden de Santiago otorgándoles el Campo de Montiel, concesión muy, halagüeña para esta Orden que a su vez donó al Conde Álvaro Núñez de Lara, donación confirmada por Enrique I de Castilla ("el Rey Niño") en 1215. Con el impulso del Conde a Alhambra, con la riqueza que dotó a su concejo y con una ambiciosa ampliación de su término llego a constituir un pequeño estado. Sin embargo, tras la temprana muerte del rey, San Fernando cortó con energía el ambicioso poder del Conde, siéndole arrebatado castillo y tierras, que volvieron a pasar a dominio de la Orden de Santiago en 1217, convirtiéndose la Encomienda de Alhambra en una de las más ricas de la Orden.

Sin embargo fuertes deudas contraídas con la Hacienda en el último tercio del siglo XVI por su concejo y los interminables pleitos que hubo de sostener con los pueblos vecinos. que excedían de los ingresos de sus rentas, obligaron al Concejo a recurrir a la venta de parte de su término a La Solana y a conceder la independencia a la aldea de Carrizosa.

De esta rica historia, brevemente reseñada, han quedado como se decía antes, numerosos y valiosos vestigios en los que el viajero no puede por menos que reparar en signos de arte romano, estatuas, pedestales. losas... y las ruinas de un castillo que confieren a Alhambra una personalidad genuina.

También de gran interés es su conjunto urbano de trazado árabe irregular fuertemente condicionado por su estructura geográfica, la Iglesia Parroquial de San Bartolomé está totalmente restaurada, casi reedificada, de planta en cruz latina fue empezada a construir en 1217 sobre restos de templo romano. En su fachada y en recoleto jardín, esculturas romanas encontradas entre restos de su antigua construcción.

Su economía gira alrededor de la agricultura, la ganadería y la viña. En su dilatado término existen grandes latifundios propiedad de hacendados, destinados principalmente a cotos de caza y parte del mismo está integrado en zonas de protección del Parque Natural Lagunas de Ruidera.

 
 

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