Ossa
de Montiel es el municipio más occidental de la provincia
de Albacete esta situada a 83 kms. al oeste de Albacete,
a 901 metros de altitud: 240,6 Km2 de término con
irregular relieve y unas 24.300 hectáreas, que en
su mayoría, están ocupadas por romero, tomillo,
lentisco, carrasca, salvia, sabinas y enebros. Su agricultura
está apoyada en el cereal y la vid.
Ossa
de Montiel sorprende agradablemente a aquellos que la visitan
por la variedad de aspectos que adornan su entorno, y recorrerlo
es adentrarse en la "Ruta del Quijote" y en una
naturaleza de bellos paisajes.
Tuvo
que ser un lugar muy poblado desde tiempos primitivos, debido
a sus características hidrográficas. Numerosos
restos han sido hallados en la Mesa del Almendral, San Pedro
y Rochafrida, además de en el actual pueblo. Gracias
a ellos, sabemos que sus orígenes datan del Paleolítico,
y del asiento remoto del pueblo celta.
Fue fundada
por los romanos en el valle de San Pedro una villa con el
nombre de Cahut Fluminis Anae. Por monedas y restos descubiertos,
se deducen otros poblamientos en el mismo pueblo y en las
laderas del Cerro del Almendral (Ciudad de Lagos). Posteriormente
los visigodos dejaron huellas de su paso con la antigua
ermita de San Pedro, más tarde los berberiscos de
la tribu "Masmuda" se apoderaron de estas tierras
y en el siglo XII levantaron sobre cerro roqueño
el Castillo de Rochafrida.
En cuanto
a la población de la Ossa, estuvo estrechamente vinculada
con la Orden Militar de Santiago hasta el siglo XIX. La
tarea repobladora en el campo de Montiel se realiza inicialmente,
en Villares antiguos, quedando muchos de ellos posteriormente
despoblados, cuyo proceso de allegar nuevos pobladores corre
a cargo de la citada orden militar, principalmente con gentes
de origen castellano, a los que se les facilitaba un quiñón
o tierra de labor de 30 hectáreas, que había
de rotar cada dos años, y un solar para la construcción
de casa tejada, tierra para huerta y poder plantar dos o
tres aranzadas de viña o árboles; gozaban
de bienes comunales sobre corta de leñas, aprovechamiento
de pasto para sus ganados, caza, etc. Llegaron a establecer
unas normas con base jurídica en la admisión
de pobladores, amparados por el Concejo.
Ossa
de Montiel fue elevado al rango de villa junto a otros pueblos
del Campo de Montiel, y confirmada su Carta Puebla por el
infante don Enrique (hijo del rey Fernando de Aragón)
el 28 de septiembre de 1.410. Símbolo de su jurisdicción,
será el Rollo o Picota que se conserva actualmente
dentro de domicilio particular.
Con ocasión
de las Guerras de las Comunidades, Carlos I envió
una compañía de tropas suizas brutal e indisciplinada
que arrasó y atropelló Ossa de Montiel. Buscando
refugio, sus habitantes huyeron a los montes cercanos; a
su regreso sólo encontraron ruinas. Nuevos episodios
bélicos jalonaron la vida de esta villa durante la
Guerra de la Independencia. En la proximidad de su casco
urbano se libró una batalla entre guerrilleros de
la zona y tropas francesas, sufriendo éstas un gran
revés, bajo el mando del general Lahossaie, al salir
derrotadas por el celebérrimo guerrillero Francisco
Abad (Chaleco), unido a la partida del cura Francisco Ireña
en colaboración con el comandante militar José
Martínez de San Martín.
El Alto
Guadiana sufrirá con la desamortización, el
mayor proceso de privatización de su historia, no
sólo de tierras y montes, sino también del
agua. Y es que a principios del siglo XIX, las Lagunas pertenecían
a instituciones eclesiásticas, como la Encomienda
de Montiel y Ossa, y con la desamortización, pasaron
a ser bienes nacionales y puestos en venta por los gobiernos
liberales, provocando a largo plazo uno de los mayores problemas
de este Parque Natural, como es la propiedad privada de
las aguas y las tierras colindantes, que durante los dos
últimos siglos, ha machacado esta zona con la sobreexplotación
de los acuíferos y la caza, las centrales hidroeléctricas
y la especulación urbanística. De esta manera
se nos hace evidente, que los nuevos propietarios, burgueses,
capitalistas y ricos, no tuvieron ningún interés
en hacer de la comarca, una zona desarrollada económica
y culturalmente hablando.
Con la
división territorial de 1.833, el término
de Ossa de Montiel, pasó a pertenecer a la provincia
de Albacete.
Es patria
de la Venerable Madre Mariana de Jesús y de Fray
Manuel de Roa, último Gran Maestre de la Orden de
Malta, quien abdicó su magisterio a favor del zar
de Rusia, Pablo I, en 1.798.
Dentro
del casco urbano de la localidad se sitúa la Iglesia
Parroquial de Sta. María Magdalena, edificio gótico
de finales del siglo XVI pese a su aparente arcaicismo.
De planta rectangular, una sola nave, arcos diafragma transversales,
cubierta originaria de madera de tradición mudéjar
y coro alto a los pies sostenido por pilares. En la fachada
principal, rematada en una curiosa espadaña, se abre
la discreta portada en arco de medio punto y alfiz, que
demuestra visos del románico. Se trata del edificio
más antiguo y de mayor importancia arquitectónica,
enclavado en una recoleta plaza.
Dentro
de la villa, y actualmente en un corral particular (calle
del Cura, número 48), se conserva todavía
un rollo o picota de justicia de inicios del siglo XVI.
Se trata de una talla de piedra de cinco metros de altura
en forma de columna que simboliza la independencia y jurisdicción
de la villa. También se utilizaba para exponer los
cuerpos de los ajusticiados. Junto con el de El Bonillo
es el único que existe en la comarca.. Se puede visitar.