Municipio
español perteneciente a la provincia de Ciudad Real,
en Castilla la Mancha, su economía se basa en una
producción cerealista, vid, ganadería lanar
e industria vinícola, harinera y de confección,
y se practica la caza.
Antigua
Augusta, poblado romano fundado, según la opinión
más extendida, por Marco Ulpio Gresario, liberto
de Augusto. la invasión sarracena destruyó
la colonia, y ésta fue reconstruida, probablemente,
por alguna familia judía que en la Edad Media viviera
en la Mancha, con el nombre de Jamila. Alfonso VIII de Castilla
la recuperó para la Orden de Santiago, pero las malas
condiciones de salubridad en la orilla del río Jabalón,
hicieron que sus vecinos se trasladaran a un nuevo lugar
denominado La Moraleja (en proximidad al actual emplazamiento
de Villanueva de los Infantes). la Moraleja, que era aldea
de Montiel, fue declarada villa independiente por el infante
de Aragón Don Enrique en 1421. En obsequio del mencionado
infante y de sus hermanos, tomó el nombre de Villanueva
de los Infantes. Felipe II le otorgaría después
el nombramiento de Gobernador del Partido o Justicia Mayor,
y en 1895 le fue concedido el título de ciudad.
Es una
ciudad con un importante conjunto histórico representativo
del barroco y del renacimiento manchegos. el trazado urbano
es muy simétrico, prueba de su ordenado crecimiento,
y ofrece numerosos lugares de interés arquitectónico,
entre ellos la Plaza Mayor, una de las más bellas
de la provincia, sólo comparable a la de almagro.
En ella se encuentra el Ayuntamiento, un edificio neoclásico,
y próxima a él la Parroquia de San Andrés,
construida en el XVI sobre una antigua ermita de la Moraleja,
destacan sus tres portadas, clasicistas la principal y platerescas
las otras dos, y la torre herreriana. entre sus numerosas
capillas, hay que resaltar la de los bustos, primer enterramiento
de Francisco de Quevedo, muerto en una celda del cercano
convento de Santo Domingo en el año 1645.
Adentrarse
por las calles de Villanueva de los Infantes es todo un
deleite. Numerosas Casas-Palacio con escudos labrados en
piedra constituyen el mejor testimonio de la solera de una
gran ciudad que hoy cuenta con más de 5.500 habitantes.
De gran valor histórico y arquitectónico son
las Casas de la Inquisición, la Casa-Solar de Santo
Tomás de Villanueva, la Casa-Palacio de los Rebuelta,
la del Marqués de Melgarejo, la del Caballero del
Verde Gabán, la del Marqués de Camacho, o
el Palacio de los Ballesteros, imponente construcción
del siglo XVI enclavada en el solar más antiguo de
la villa.
En nuestro
recorrido, hemos de parar forzosamente en el corazón
de Infantes para recrear nuestra vista con la Iglesia Parroquial
de San Andrés, del siglo XVI, y en cuyo estilo predomina
el gótico del último periodo. Justo al lado,
la Plaza Mayor, de estilo neoclásico, y en la cual
destacan sus preciosos arcos de piedra y un balconaje corrido
de madera, dispuesto en dos plantas.
Y aún
más son los tesoros que muestra con orgullo Villanueva
de los Infantes, como el Hospital del Remedio, la antigua
Alhóndiga o Casa de Contratación, el colegio
Menor o Casa de los Estudios, el Convento de Monjas Franciscanas
o el Cuartel General de la Orden de Caballería de
Santiago Pero en cualquier esquina o recodo el visitante
puede admirar espectaculares pórticos, magníficas
obras en piedra de sillería, puertas con herrajes
de bronce, escudos heráldicos, patios señoriales,
esbeltas columnas, soberbios balcones, etc. Un paraíso
para los amantes de la historia y la arquitectura.
Una visita
a Villanueva de los Infantes conviene que sea espaciada,
con momentos de descanso para darle gusto al paladar con
la auténtica cocina manchego, en la que sobresalen
los galianos, las migas, tizna, huevos a lo porreta, chuletas
a la gavilla o pisto. Para tapear, hay excelentes lugares
en el pueblo