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Abubilla,
ave migratoria que al igual que los abejarucos y martines
pescadores pertenece al orden Coraciformes. Es fácil
de identificar gracias a su plumaje de color rosado en la
cabeza, cuello, pecho y medio dorso. Las alas y la otra
mitad de la espalda hasta la cola presentan bandas transversales
blancas y negras. Tiene una cresta llamativa que puede levantar
o bajar voluntariamente, y un pico largo y curvado. Con
este pico captura insectos que encuentra en las oquedades
de los árboles donde habita. No existe distinción
morfológica entre los sexos. La hembra pone entre
seis y diez huevos de color pardo rosado. Es común
encontrarla en Europa y en el norte de África.
Clasificación
científica: la abubilla pertenece a la familia Upúpidos
y su nombre científico es Upupa epops.
Características.
La abubilla
es inconfundible. Tiene un vuelo ondulante y de corte "amariposado",
con frecuentes y bruscos cambios de dirección. En
vuelo tiene un aspecto listado de blanco y negro, y lleva
el moño desplegado. En otras circunstancias también
lo mueve. Puede trepar por los troncos, pero raramente lo
hace. Su pico es muy largo, y lo utiliza para desenterrar
larvas.
Hábitat
Habita
en zonas semidesérticas, estepas, estepas de bosque,
praderas, grandes áreas de frutales. En Asia Menor
es común. Al norte de los Alpes la abubilla había
enraizado en la Edad Media, junto con los rebaños
de ovejas, que arrancaban a las praderas el último
manojo de hierba. Las explotaciones madereras, la ausencia
de árboles viejos en las plantaciones de frutales
y los abonos sintéticos han expulsado a la abubilla
otra vez hacia el sur en lo que llevamos de siglo.
En la
cuenca del Mediterráneo, donde se siguen cometiendo
los errores de explotaciones ganaderas abusivas ya experimentadas
en otros países europeos, la abubilla es, por el
contrario, frecuente.
Como
ave de la estepa, suele bañarse en la arena, pero
nunca en el agua. Cuando se alimenta de forma natural no
necesita beber agua.
Reproducción
En primavera
se oye, día y noche, el reclamo monótono y
repetitivo, pero de gran alcance, "pu-pu-put",
que ha contribuido a la formación del nombre científico
de la abubilla. Lo emite con la garganta esponjada y el
pico ligeramente abierto, inclinándolo sobre el pecho.
A finales de junio deja de reclamar.
La abubilla
incuba en huecos de árboles podridos, en graneros,
tejados, en montones de madera, en franjas de terreno de
escaso arbolado, también en las grietas de las rocas,
en muros, en pozos, incluso en aquellos en los que diariamente
beben los rebaños; también en montones de
piedras y paredes arenosas. Se ha encontrado su nido hasta
dentro de un cráneo de caballo.
La cavidad
que debe albergar el nido es diferente cada año,
siendo acomodada míseramente con tallos y hojas mustias.
En el sur la época de cría empieza en marzo;
en Europa central a mediados de mayo. En las regiones sureñas
puede tener lugar una segund apuesta en julio.
Al principio
sólo incuba la hembra, siendo alimentada por el macho;
hacia finales de la incubación puede colaborar en
el trabajo el macho y les ocupa unos 16 a 18 días.
Los polluelos
salen del cascarón sin apenas plumón. Para
recibir el alimento presentan su pico muy abierto, como
hacen las aves cantoras. Su boca es coloreada, pero palidece
cuando los pollos se autoabastecen de comida. Los jóvenes,
y también la hembra durante la incubación,
desprenden una secreción defensiva pestilente de
sus glándulas uropigiales; además los jóvenes
se defienden con una rociada de heces dirigida contra el
agresor. Los polluelos permanecen entre 22 y 24 días
en el nido, siendo alimentados con insectos. Después
de aprender a volar, siguen todavía un corto espacio
de tiempo con la familia, hasta que ya no necesitan recibir
el alimento de los progenitores. Pronto resultan idénticos
a los adultos.
Dieta
Se alimenta
de insectos, sobre todo saltamontes y, sorprendentemente,
muchos grillos. Es fácil verlas en el suelo buscando
larvas bajo los guijarros. También se alimenta de
crisálidas de procesionaria del pino y orugas recién
enterradas, larvas de coleópteros elatéridos
(gusanos de alambre), hormigas, dípteros y sus larvas.
Se atreve con los grandes miriápodos, como la escolopendra,
y no desdeña arañas, caracoles y lombrices.
Las presas son descompuestas a picotazos, a menudo lanzadas
al aire y luego capturadas con tanta habilidad que resbalan
dentro de la boca de la abubilla.
Vida
y costumbres
La abubilla
es el único representante europeo de un orden de
aves tropicales, los picos y las bucerótidas. Difiere
enormemente de las restantes aves de su orden, no sólo
por su hábitat, sino también por su comportamiento,
y muchas otras peculiaridades. Donde el estornino pinto
se expansiona (es su más acérrimo competidor
en la búsqueda de huecos donde criar, más
escasos cada vez) la abubilla, que pesa unos 70 gramos menos,
tiene que retirarse.
En septiembre,
las abubillas, en solitario o en pequeños grupos,
emprenden viaje con dirección al este de África,
donde se encuentran con las aves de su mismo orden afincadas
en aquella zona. En algunos países del centro de
Europa la abubilla es una de las aves cuya especie está
seriamente amenazada ante el incesante avance de la técnica
y la polución que lleva consigo
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