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Esa
flecha azul turquesa que surge con un grito estridente y
desaparece en un recodo del río es el Martín Pescador. Su
pico en puñal, de temibles proporciones, alarga su rechoncha
figura. Con un poco de paciencia, podrá vérsele sumergirse
vigorosamente bajo el agua, con el pico apuntando a algún
pececillo; luego vuelve rápidamente a su posadero, una rama
de sauce o caña de carrizo. Entonces se puede descubrir
el lugar donde se encuentra su pollada, a la que se apresura
a llevar el producto de su pesca si no la ha engullido de
un trago. El nido está excavado en una orilla blanda de
los arroyos.
Al Martín
Pescador le gusta pescar en aguas claras y se encuentra
sobre todo al borde de los ríos tranquilos. Pero el frío
le pone a prueba, y el hielo de las aguas dulces, en inviernos
rigurosos, resulta fatal para él. Las poblaciones de estas
aves han sido diezmadas en varias ocasiones.*En la Península
anida con poca densidad repartido en lugares apropiados
por toda ella; en cambio no cría en Baleares. Esta población
indígena parece sedentaria en gran parte, aunque hay individuos
que efectúan movimientos erráticos. En invierno se añaden
aves venidas de otros puntos de Europa.
Identificación:
Verde azulado brillante por encima, castaño anaranjado debajo,
garganta blanca, con mancha también blanca a los lados del
cuello; sexos iguales.
Nidificación:
Ambos sexos excavan un agujero de 50 cm. a un metro de largo,
forrado débilmente con espinas de peces; entrada descubierta
a menudo por depósito blanco de deyecciones; puesta, de
abril a agosto, de 6 a 7 huevos blanco lustroso, casi redondos;
incubación, de unos 20 días, por ambos padres; los pollos,
alimentados por la pareja, vuelan tras unos 23 a 27 días;
dos crías.
Alimentación:
Principalmente pececillos; también insectos y larvas acuáticas.
Hábitats:
Aguas continentales.
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