|
Nombre
común que recibe un árbol o arbusto (en este caso se le
denomina carrasca o chaparro) de la familia de las Fagáceas
que se extiende por la región mediterránea. Las encinas
son árboles corpulentos, de copa densa y corteza negruzca,
que pueden alcanzar los 25 m de altura. Las hojas son persistentes,
simples, alternas, polimorfas; tienen bordes también variables
desde enteros a pinchudos; son gruesas y de color verde
oscuro o grisáceo en el haz y grisáceo blanquecino en el
envés. Las dos subespecies principales se distinguen por
sus hojas: la subespecie ilex tiene las hojas mucho
más largas que anchas y habita en áreas con precipitaciones
superiores a 600 mm/año. La longitud de las hojas de la
subespecie rotundifolia es menor del doble de la
anchura y a veces casi igual a ésta. Su fruto tiene un sabor
más dulce.
Las flores
de distinto sexo suelen salir en pies diferentes, las masculinas
se agrupan en amentos colgantes muy densos y amarillos,
las femeninas normalmente aparecen aisladas, sobre pedúnculos
cortos. Florece en abril y mayo. El fruto es una bellota
de color castaño oscuro lustroso, rodeado de una cúpula
grisácea, de escamas muy apretadas. Maduran en octubre y
noviembre.
España
es el país con mayor superficie poblada con encinas del
mundo, aunque su área ha disminuido mucho por la acción
del ser humano. No tiene preferencias especiales por los
suelos. La madera es pesada, dura, muy densa y compacta.
Proporciona una leña de gran poder calorífico y se ha utilizado
mucho para hacer carbón. La corteza y las agallas son ricas
en taninos y se emplean en la industria del curtido de cueros.
Clasificación
científica: la encina pertenece a la familia de las
Fagáceas (Fagaceae); su nombre científico es Quercus
ilex. La subespecie de hoja alargada se clasifica como
Quercus ilex ilex y la de hoja redondeada como Quercus
ilex rotundifolia
|