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De fuerte
tradición ganadera y agrícola, en esta comarca
se cría la oveja de raza manchega. Su hábitat
son los grandes pastizales de la región manchega,
donde se dan las condiciones óptimas de manutención
y para obtener una producción lechera de estimable
calidad.
En la
zona acogida y delimitada por el Consejo Regulador de Queso
Manchego y únicamente con la leche extraída
de las ovejas de raza manchega, se fabrica el queso denominado
como Queso Manchego,
Del queso
manchego se pueden distinguir dos tipos: los tradicionales
y los industriales. Los primeros, de elaboración
artesana, se dividen, a su vez, en curados y semicurados.
Se trata de quesos de altísima calidad y, en ocasiones,
los más curados cuentan con más de doce meses.
Por su parte, los quesos industriales, también de
muy buena calidad, se diferencian en curados y semicurados,
teniendo este último un mínimo de maduración
de sesenta días.
En cualquier
caso, todos ellos deben de cumplir una estricta normativa
que define las características del queso manchego.
Su forma ha de ser cilíndrica, con las caras superior
y posterior planas, permitiéndose una suave curvatura
al exterior. Ambas caras van marcadas con un dibujo denominado
flor, compuesto por unas líneas simétricas
con su correspondiente hendido, cuya dirección coincide
alternativamente, y dividen la circunferencia en cuatro
partes. Este dibujo corresponde con el que dejaban las tablas
de madera usadas antiguamente como base del prensado.
El lateral
lleva grabado un dibujo de formas de zigzag que, antiguamente,
dejaba la pleita de esparto en algunos sitios también
llamadas cincho. El peso de los quesos es, aproximadamente,
de tres kilos. La corteza es dura, de color amarillo pálido
o verdoso negruzco. Su pasta es firme, compacta, de color
marfil o amarillo claro. Los ojos han de ser pequeños
y desigualmente repartidos. El aroma es fuerte y característico
de los quesos elaborados con leche de oveja. El gusto es
de intenso sabor, muy sabroso y recuerda las variedades
florales de los pastos que ha consumido la oveja. El postgusto
es fuerte y de intenso aroma a leche de oveja manchega.
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